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18 noviembre 2017. Actualizado 00:01 Director: Antonio M. Beaumont
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IDEA UNIVERSAL PERO EUROPEA

El saber como fin en sí mismo, la Universidad que (casi) no existe ya

¿Ciencias contra Letras? ¿Antiguos contra Modernos? La Universidad sigue siendo patria de disputas sin resolver, o mal resueltas, que han lastrado un siglo de vida española. O más.

 
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AMORE SCIENTIE
Jerónimo Molina Cano. <i>Nada en las manos</i>. Los Papeles del Sitio, Sevilla, 2013. 160 pp.
Jerónimo Molina Cano. Nada en las manos. Los Papeles del Sitio, Sevilla, 2013. 160 pp.
FACTI EXULES
Karl Jaspers. La Idea de la Universidad. EUNSA Astrolabio Antropología y Ética, Pamplona, 2013. 236 pp. 12 €.
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¿Qué es un universitario al empezar 2014? Va a ser difícil que nos pongamos de acuerdo, al menos si aspiramos a una definición válida desde los goliardos y los Colegios hasta los mozos de botellón y los apenas huidos de la servidumbre del arado. Lo que no podemos negar es que a lo largo de su secular historia es que la Universidad ha producido un tipo humano particular, los genuinamente universitarios, que han reflexionado en distintos momentos sobre la naturaleza, las funciones y el futuro de la institución y de su entorno.

Tenemos recién publicadas en España dos obras de este tipo, de dos personas bien diferentes, de distintos países y momentos, pero unidos con muchos otros por ese amor a la institución, por esa preocupación por su decadencia o su pérdida de sentido, y por esa indagación en sus posibles futuros. Por una parte, Eunsa nos ofrece la primera versión española del clásico de Kart Jaspers de 1946 sobre la Universidad, y el profesor Jerónimo Molina ha recopilado con Los Papeles del Sitio sus propias "virutas de taller" de 2011 a 2013, con pensamientos sueltos, pero no tan sueltos, y a su vez vividos en, por y para la Universidad.

"La idea más verdadera de la Universidad se trae a la conciencia en vano si ya no hay en general personas que puedan llevarla a cabo... No menos que de los profesores, la Universidad depende del tipo de estudiantes... El ingreso a la Universidad debe estar determinado por una selección... Los mejores no forman una clase, sino una indistinguible variedad de personas cargadas de destino... Al hombre intelectual le caracteriza un rasgo esencial: no quiere la vida intelectual o espiritual como medio para otro fin externo..." En poquísimas frases Karl Jaspers, filósofo y psicólogo pero para nada elitista o antidemócrata, define toda una visión de la Universidad que va mucho más allá de él y de las ideologías contemporáneas que, solas o en grupo, tanto daño han hecho a la Universidad.

Jaspers se enfrentó a la intromisión de la contemporaneidad en la Universidad, y a sus consecuencias. Admirador de la ciencia, de todas las ciencias, del saber en sí mismo sin reducirlo a esa caricatura que son las ciencias experimentales sin otro sostén, el filósofo alemán propone sus ideas para que la Universidad viva y se renueve incluso después de lo peor, sin dejar de ser ella misma. Más aún, en Jaspers hay una identificación radical entre lo mejor y más deseable de nuestro tiempo y lo que a él ha llegado y en él se ha creado en la Universidad… cuando había Universidad. Lo que lleva a una reflexión de absoluta y radical actualidad sobre por qué la Universidad no es y nunca ha sido algo fósil o inmóvil, pero también por qué y por la misma razón no puede dejar de ser ella misma para llamar "Universidad" a cualquier laboratorio, centro de formación, centro de investigación o capricho político o administrativo.

La Universidad, formadora y educadora superior, no es para todos; a ella deben llegar los más capacitados para que de ella salgan los mejor formados. No produce técnicos ni mecánicos del saber, sino conocedores, pensadores y creadores, además de formadores. Si por populismo se masifica, deja de ser Universidad aunque conserve el nombre. Y deja de cumplir sus funciones esenciales, a cuya meditación Jaspers, entre otros, dedicó su tiempo. Quien más pierde con la destrucción de la verdadera Universidad no son los ricos ni los privilegiados, sino justamente los más desfavorecidos, a los que se haría justicia con una Universidad moderna, minoritaria, abierta a los mejores sin distinción de clase pero con selección de calidad. ¿Lo entenderán nuestros rectores y políticos? Creo que sí, otra cosa es que, como demuestran las décadas transcurridas desde la gran crisis que vivió Jaspers, se atrevan a romper con el círculo vicioso de la masificación, la vulgarización, la pérdida de misión, visión y sentido. Haría falta no sólo otra gran crisis –puede que ya la tengamos- sino una generación de valientes sin complejos.

Quien no los tiene, y doy fe personalmente, y como lector suyo, es Jerónimo Molina. La editorial Los Papeles del Sitio ha publicado en su ´Nada en las manos´ una recopilación de ideas, desde la vivencia universitaria, reflexionando sobre sus lecturas, sus experiencias, sus lecturas y sus autores admirados o descalificados. No abundan en la España de hoy libros de este tipo, antes más frecuentes, quizá porque solemos avergonzarnos de pensar por nosotros mismos y esperamos de un universitario simple erudición, mera investigación y sobre todo que se mantenga dentro de las fronteras de la corrección política y académica. Algo que, ni en Murcia ni en Pamplona, puede decirse que haga el profesor Molina.

Conocedor de la Universidad como es y como ha sido, tanto como conocedor de la política como fue, como la pensaron Carl Schmitt u Oswald Spengler, penúltimo apóstol español del realismo político, Molina hace algo tan poco habitual entre nosotros como dar prioridad a la lectura, la reflexión y la docencia sobre la exhibición de novedades investigadoras. En este libro, además, nos cuenta, sin orden y sin voluntad de convencer –aunque quizá sí consiguiéndolo- la Universidad que él vive, la que ha vivido y la que desearía, desde un punto de vista abiertamente español, cristiano, realista y, sin concesiones, ajeno a lo mediocre. Una razón de no poco peso para leerlo, en medio de una educación que necesita cambiar para poder vivir.

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