Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
El Semanal Digital
18 noviembre 2017. Actualizado 00:01 Director: Antonio M. Beaumont
       Chismógrafo       Ocio       Viajes       Salud       Libros       Estilo       Tecnología       Gastronomía Ir a la portada de El Semanal Digital
  Buscar   Suscríbete a la Newsletter del Chismógrafo
Redes SocialesSíguenos en FacebookSíguenos en TwitterSíguenos en Google+
INICIO -- LIBROS
TODO UN ALDABONAZO

Doce intelectuales se explican: "Por qué dejé de ser de izquierdas"

Hoy se confiesan liberales, conservadores, liberal-conservadores o, sencillamente, de derechas. Pero hubo un tiempo difícil en el que militaron bajo diversas obediencias de signo comunista.

 
Imprimir este artículo Enviar a un amigo Aumentar texto Reducir texto Compartir: Acceder al RSS Comparte esta noticia en Facebook Comparte esta noticia en Twitter Añadir a del.icio.us Buscar en Technorati Añadir a Yahoo Enviar a Meneamé Enviar a Digg Enviar a MySpace
RAZONES VITALES
Javier Somalo y Mario Noya. <i>Por qué dejé de ser de izquierdas.</i> Prólogo de Javier Rubio. Epílogo de César Vidal. Ciudadela. Madrid, 2008. 238 pp. 18,50 €
Javier Somalo y Mario Noya. Por qué dejé de ser de izquierdas. Prólogo de Javier Rubio. Epílogo de César Vidal. Ciudadela. Madrid, 2008. 238 pp. 18,50 €
ARTÍCULOS RELACIONADOS
 Gustavo Bueno da con una nueva clave de los complejos de la derecha

 Duro correctivo académico al guerracivilismo de Garzón y Zapatero

 Enrique de Diego denuncia a la clase política como "casta parasitaria"

 Juan Madrid cuenta un noviazgo muy diferente de Don Felipe y Doña Letizia

No es fácil mirar al propio pasado y admitir que se militó bajo las banderas equivocadas. Pero el haberlo hecho con riesgo y sin esperanza de recompensa, rectificando luego las posiciones intelectuales y políticas asumidas y proclamándolo en beneficio de los demás, suaviza el error y lo convierte en mérito.

Es el caso de los diez personajes entrevistados por Javier Somalo y Mario Noya en uno de los volúmenes imprescindibles de este intenso otoño bibliográfico. Hablamos de Por qué dejé de ser de izquierdas (Ciudadela), donde, con prólogo de Javier Rubio y epílogo de César Vidal, que completan la docena, exponen su caso, por este orden, Federico Jiménez Losantos, Amando de Miguel, Pío Moa, Carlos Semprún, Horacio Vázquez-Rial, Juan Carlos Girauta, José María Marco, Cristina Losada (quien acaba de publicar una apasionante investigación sobre el caso del doctor Luis Montes y las "sedaciones irregulares" en el Hospital Severo Ochoa de Leganés), José García Domínguez y Pedro de Tena.

Son doce personajes de relevancia intelectual –todos escritores de enjundia- que en algún momento de su vida se dejaron seducir por las ideas del socialismo en versión leninista o asimiladas, y por la actividad clandestina en los últimos años del régimen de Franco. La gracia del texto reside en que Somalo y Noya han sabido tirarles de la lengua para que contaran su faceta revolucionaria con amenidad e incluso comprensible nostalgia ("juventud, divino tesoro", cantó el poeta), al mismo tiempo que daban a conocer cómo y cuándo fueron derribados del caballo. Aunque hay de todo, se trata de virajes muy meditados, donde la decepción existencial actúa como acicate pero no colma el argumentario.

Caso por caso

Ése es el valor de Por qué no soy de izquierdas. Por un lado, muestra a las generaciones más jóvenes, a quienes es ajeno, cómo fue el activismo de izquierdas en los sesenta y los setenta, con su aura de romanticismo y su más prosaica realidad, incluida la morralla escrita –derivada siempre del marxismo y/o el freudismo- que entonces solía devorarse (hoy resulta tan ilegible como entonces pero se ha demostrado, además, caduca). Y por otro lado, un importante valor moral: la sinceridad y responsabilidad que implica explicar los motivos de su cambio, una iniciativa de valor moral porque se hace al servicio del común, marcando una senda para que quien quiera recorrerla esté advertido de lo que le espera por ella.

Porque la impresión tras leer estas entrevistas no es la autocomplacencia del ¡qué majos éramos!, pero tampoco una flagelación penitente. Es el registro de una evolución intelectual en personas que no se han quedado en el mundo puro de las ideas, sino que han tenido y tienen una proyección militante para transformar las cosas, incluso a sí mismos.

Ahí está el caso de De Miguel, quien explica por qué se ha afiliado al Partido Popular: luchar contra el cambio de régimen que propugna José Luis Rodríguez Zapatero, a quien acusa de querer "reformas las costumbres", esto es, ir más allá de lo que se esperaría de una gestión política ordinaria para invadir y moldear el terreno íntimo de las conciencias. Postura contraria –la de la militancia partidista- a la de Semprún, un "individualismo ácrata" con el mismo objetivo de oposición a la "intromisión estatal en nuestras vidas privadas" con la imposición del "pensamiento único y beato, el buenismo".

Leemos también ejemplos de rectificación teórica del marxismo, como los de Moa al analizar el descenso de la tasa de ganancia, o el de la trotskista Losada, a quien le sorprende que la Transición no sitúe a España en una situación revolucionaria y comienza a leer y cuestionar la misma antropología de Karl Marx. Y luego están los testimonios de García Domínguez y Girauta, sobre el PSC y el PSUC y la entrega de la izquierda catalana al nacionalismo, ese nacionalismo cuya rama terroristas, Terra Lliure, secuestró y disparó en la pierna a Losantos, cuya entrevista abre estas páginas con una historia que ha contado en otras ocasiones pero a la que presta aquí ribetes nuevos.

La experiencia andaluza y sindical del grupo ZYX en su vertiente cristiano-anarquista viene de la mano de Pedro de Tena, asesor luego de Javier Arenas y Manuel Pimentel, tras una etapa en USO... contra un ex socio de Felipe González, abogado de la patronal.

A destacar también la historia en Argentina de Vázquez-Rial, pronto afincado entre nosotros, y que dio a la estampa hace pocos años un interesante estudio sobre La izquierda reaccionaria. Y las razones de la evolución de Marco, a sinistra primero (con el 23-F) y a destra depués (con la huelga general del 88), hasta haberse convertido hoy en uno de los grandes pensadores de la derecha liberal-conservadora en España.

El prólogo de Rubio, emotivo en cuanto muñidor y cómplice de muchas aventuras losantianas, y el epílogo de Vidal con sus siete razones para abandonar la izquierda, completan un volumen que es a la vez historia variopinta de todas las ramas y momentos de ese espectro ideológico, sumario de anécdotas (varias apuntan al escaso peso popular de la oposición a Franco), y reflexión sobre los principios –viejos y nuevos- de sus protagonistas.
 
Una lectura que vale muy mucho la pena y ojalá produzca muchos más conversos.

IR ARRIBA
¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
en twitter

Redes SocialesSíguenos en FacebookSíguenos en Twitter

ÚLTIMA HORA

Titulares

Ocio

Viajes

Gastronomía

Salud

Libros

PUBLICIDAD

Publicidad / Contactar / Quiénes somos / Estadísticas
Copyright © El Semanal Digital, S.L. ® El Semanal Digital es una marca registrada. Derechos reservados. España. 2006
Oficina central: C/ Sopelana 11, Oficina 201, 28023, Madrid. Teléfono: 91 4585773 - Fax.: 91 3077652
Política de información / Política de privacidad / Aviso legal /  RSS
  Auditado por Comscore