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22 septiembre 2017. Actualizado 00:01 Director: Antonio M. Beaumont
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MACROECONOMÍA

El PIB, ese oscuro objeto de deseo

El Gobierno de Mariano Rajoy anunció ufano días atrás un aumento del PIB del 3,3% en 2015, ¡el doble que la zona euro! Una buena noticia, porque el Producto Interior Bruto indica la riqueza.

 
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El PIB, ese oscuro objeto de deseo
Hagamos un pequeño recorrido por la farragosa realidad económica, escudriñando lo que se oculta bajo las simplezas partidistas de tirios y troyanos. En primer lugar, es un dato porcentual de crecimiento; es decir, que su valor real se basa en el dato del año anterior. Imaginemos dos países con PIBs de 100.000 y 10.000 millones de euros anuales, respectivamente. Si el primero crece un 1,65% y el segundo, 3,3%, este último habrá aumentado el doble porcentualmente, pero una quinta parte en términos reales: 330 contra 1.650 millones de euros.

El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, prevé un crecimiento del PIB en 2015 del 5,1% en África Subsahariana contra el 1,5% de la Zona Euro. Por otra parte, no es lo mismo repartir el PIB entre 20 o 44 millones de habitantes. En consecuencia, es más útil conocer el PIB Per Cápita, que en 2014 fue de 22.780€ en España, frente a la media de 29.900€ de la Zona Euro.

Pero hablamos de medias, como si la riqueza estuviera repartida igualitariamente, lo que es no es posible ni deseable, por mucho que esté en boca de todo personaje público: explicado a la manera de Pero Grullo, un delincuente no debería ganar lo mismo que un trabajador honrado. Desgraciadamente, la realidad nos muestra casi diariamente que ocurre todo contrario; luego estamos muy lejos de la equidad -a cada cual lo que le corresponde-, desiderátum secular de toda política.

La realidad se complica aún más si tenemos en cuenta algunos componentes del PIB, como el gasto público o el cálculo sobre actividades de la economía sumergida, incluso ilegales, como la prostitución o el tráfico de drogas. Se calcula que la introducción de estos dos sectores en la contabilidad nacional en 2014 supone un aumento del PIB de entre 1,5-3%.

¿Somos más ricos cuando el Estado aumenta el gasto? La relación entre nivel de Deuda Pública y PIB es imprescindible para evaluar la situación económica. En un país como España, que no controla su propia divisa, ocurre como en las empresas: si producción y ventas aumentan por encima de la deuda, la cosa va bien; si ocurre lo contrario, más vale que cerremos.

En España, la Deuda Pública ha crecido vertiginosamente año tras año desde el 39,4% del PIB en 2008 hasta el 97,7% en 2014. Y más vértigo aún nos produce pensar que la Deuda Pública Per Cápita era el año pasado de 22.256€; el hecho de que se trate de una media no atenúa la preocupación.

En abril, el FMI estimaba que la Deuda española crecería en 2015 el 1,7% del PIB. Si lo restamos del aumento del 3,3% del PIB previsto, nos queda una modesta diferencia del 1,6%. Sin embargo es una magnífica noticia si comparamos con los datos de 2014, cuando la Deuda creció un 5,6% junto a un moderado 1,4% del PIB. Y esto sí es una mejora real.

El economismo, la primacía en política de los factores económicos sobre los de cualquier otra índole, además de constituir un error, facilita la ocultación de la realidad bajo las interpretaciones sesgadas y casi siempre interesadas de los encargados de decodificarlas. La Economía, área de conocimiento inexacta y complicada, a caballo entre la estadística y la psicología de masas, ha mudado en cortina de humo.

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